El protagonista absoluto es el limón de Amalfi, auténtico, vibrante, casi táctil. No es un cítrico abstracto: es la fruta aún caliente por el sol, recién arrancada del árbol, cuya cáscara libera sus aceites con un gesto instintivo. La retama volcánica aporta una faceta verde y mineral que recuerda la tierra cálida y fértil del sur de Italia, mientras el cedro enmarca la composición con una elegancia seca y mediterránea.
Acqua Viva no es solo frescura: es vitalidad pura, un perfume que despierta los sentidos y llena el aire de optimismo natural.
Un limón bañado por el sol, frente al Mediterráneo infinito.
La frescura absoluta convertida en felicidad.
Notas: Limón de Amalfi. Retama Volcánica. Cedro.





