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Lorenzo Villoresi Dilmun es una fragancia luminosa, exuberante y profundamente evocadora, inspirada en el paraíso de la antigua Mesopotamia. Su nombre nos transporta al legendario Jardín del Sol, un lugar de belleza infinita donde los árboles rebosan frutos, las flores perfuman el aire y la naturaleza florece en perfecta armonía. Una creación que captura la esencia de un jardín mítico a través de una composición radiante, floral y delicadamente oriental.
La apertura es un estallido de frescura y luminosidad. La flor de azahar se combina con la vivacidad de los cítricos, mientras el jazmín y la rosa aportan una delicada elegancia floral. Las notas verdes introducen una sensación de naturaleza viva, como el aroma de las hojas y los pétalos acariciados por los primeros rayos del sol.
En el corazón, el neroli y el petitgrain prolongan la frescura cítrica con matices verdes y ligeramente amargos. La flor de azahar despliega toda su riqueza, mientras el laurel aporta un carácter aromático que contrasta con la calidez balsámica del opopónaco y el incienso. Un encuentro entre la luminosidad mediterránea y el misterio de los antiguos jardines orientales.
El fondo revela una combinación envolvente de sándalo, cedro y vainilla, que aporta suavidad, profundidad y una calidez delicadamente dulce. El elemí introduce un matiz resinoso y ligeramente especiado, mientras los acordes florales y cítricos permanecen como un recuerdo luminoso sobre la piel.
Dilmun es una fragancia que celebra la belleza de la naturaleza y la fascinación por los paraísos perdidos. Una creación que combina la frescura de una colonia clásica con la profundidad de las flores blancas, las resinas y las maderas aromáticas. Elegante, luminosa y envolvente, es un perfume para quienes buscan una frescura sofisticada que vaya más allá de los cítricos tradicionales.
Floral, cítrico y delicadamente oriental.
El aroma de un jardín mítico bañado por el sol, donde las flores blancas y las maderas cálidas evocan la belleza de un paraíso eterno.
Salida: flor de azahar, cítricos, notas verdes, jazmín y rosa.
Corazón: flor de azahar, neroli, petitgrain, opopónaco, laurel e incienso.
Fondo: cítricos, vainilla, elemí, notas florales, sándalo y cedro.
Lorenzo Villoresi empezó a hacer perfumes casi por accidente. Estudiaba filosofía en Florencia y viajaba con frecuencia a Oriente Medio, de donde volvía con especias, resinas y maderas que acabaron convirtiéndose en sus primeras mezclas. A principios de los años 80 creó algunas fragancias por encargo para amigos y conocidos, y en 1990 abrió su casa de perfumes al público. Hoy trabaja desde su taller en el Palazzo Villoresi, en la orilla del Arno, donde la familia lleva viviendo generaciones.
Su perfumería tiene mucho de la Florencia antigua, la de los boticarios y los mercaderes de especias que abastecían a la corte de los Médici. Villoresi mezcla materias primas traídas de lejos con plantas de la Toscana, y el resultado son perfumes con una identidad muy mediterránea: cálidos, especiados, a veces empolvados, siempre elegantes. En 2006 recibió el Prix François Coty, uno de los reconocimientos más importantes que puede recibir un perfumista, y fue el primer italiano en conseguirlo.
Su perfume más famoso es Teint de Neige, que huele a polvos de tocador, a piel limpia y a flores suaves, y que mucha gente asocia con la cosmética de sus abuelas. Pero la casa tiene mucho más recorrido. Dilmun toma el nombre de una antigua civilización del golfo Pérsico y mezcla cítricos, azahar y especias. Patchouli es una de las lecturas más elegantes que existen de esta materia prima, terrosa y cálida sin resultar pesada. Musk envuelve la piel con un almizcle suave y limpio, y la línea Mare Nostrum lleva el Mediterráneo al frasco: hierbas aromáticas y aire de mar en el original, y un giro más afrutado y floral en Teti, inspirada en la diosa griega del mar.



