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Lorenzo Villoresi Mare Nostrum Aura Maris es una fragancia fresca, luminosa y profundamente evocadora, inspirada en la belleza natural del Mediterráneo. Un perfume que captura la sensación de un paseo junto al mar, donde la brisa acaricia la vegetación costera y el aire se impregna del aroma de los cítricos, las flores y las maderas bañadas por el sol.
La apertura es un estallido de frescura y vitalidad. La bergamota y la mandarina despliegan sus facetas más chispeantes y jugosas, acompañadas por delicados matices verdes y afrutados que evocan los jardines mediterráneos. Una sensación luminosa y revitalizante, como el primer soplo de aire fresco frente al mar.
En el corazón, el jazmín y el narciso aportan una elegancia floral delicada y natural. El pachulí introduce un sutil matiz terroso, mientras las maderas aromáticas proporcionan profundidad y estructura. Una combinación que recuerda al aroma de las flores y los arbustos silvestres que crecen junto a la costa, acariciados por la brisa marina.
El fondo revela una combinación suave y envolvente de ámbar, almizcle y notas amaderadas, que aporta una calidez delicada sin perder la frescura característica de la composición. Los matices cítricos y florales permanecen sobre la piel, dejando una estela limpia, luminosa y naturalmente elegante.
Aura Maris es una fragancia que celebra la libertad, la naturaleza y el placer de los pequeños instantes junto al mar. Una creación que combina la frescura vibrante de los cítricos con la delicadeza de las flores y la calidez de las maderas, evocando la belleza de un verano mediterráneo que parece no terminar nunca.
Fresco, cítrico y delicadamente amaderado.
El aroma de una brisa marina que acaricia la piel, mientras el sol ilumina los jardines y las aguas cristalinas del Mediterráneo.
Salida: bergamota, mandarina, notas verdes y matices florales y afrutados.
Corazón: narciso, jazmín, pachulí y maderas aromáticas.
Fondo: ámbar, almizcle y notas amaderadas.
Lorenzo Villoresi empezó a hacer perfumes casi por accidente. Estudiaba filosofía en Florencia y viajaba con frecuencia a Oriente Medio, de donde volvía con especias, resinas y maderas que acabaron convirtiéndose en sus primeras mezclas. A principios de los años 80 creó algunas fragancias por encargo para amigos y conocidos, y en 1990 abrió su casa de perfumes al público. Hoy trabaja desde su taller en el Palazzo Villoresi, en la orilla del Arno, donde la familia lleva viviendo generaciones.
Su perfumería tiene mucho de la Florencia antigua, la de los boticarios y los mercaderes de especias que abastecían a la corte de los Médici. Villoresi mezcla materias primas traídas de lejos con plantas de la Toscana, y el resultado son perfumes con una identidad muy mediterránea: cálidos, especiados, a veces empolvados, siempre elegantes. En 2006 recibió el Prix François Coty, uno de los reconocimientos más importantes que puede recibir un perfumista, y fue el primer italiano en conseguirlo.
Su perfume más famoso es Teint de Neige, que huele a polvos de tocador, a piel limpia y a flores suaves, y que mucha gente asocia con la cosmética de sus abuelas. Pero la casa tiene mucho más recorrido. Dilmun toma el nombre de una antigua civilización del golfo Pérsico y mezcla cítricos, azahar y especias. Patchouli es una de las lecturas más elegantes que existen de esta materia prima, terrosa y cálida sin resultar pesada. Musk envuelve la piel con un almizcle suave y limpio, y la línea Mare Nostrum lleva el Mediterráneo al frasco: hierbas aromáticas y aire de mar en el original, y un giro más afrutado y floral en Teti, inspirada en la diosa griega del mar.



