La salida es chispeante y directa: limón y naranja amarga iluminan la piel como un rayo de sol reflejado en el andén del metro. Es una apertura viva, casi eléctrica, que marca el contraste con lo que vendrá después. En el corazón, la fragancia se vuelve más expresiva y emocional: cereales tostados, siempreviva amarilla y clavo construyen un acorde inesperado, intenso y texturizado, como un collage de rostros, historias y miradas cruzadas en una tarde cualquiera.
El fondo aporta profundidad y consuelo. El jengibre añade un calor suave y vibrante, mientras el bálsamo de abeto, la vainilla y la haba tonka envuelven la composición en una sensación dulce, acogedora y reconfortante. Es una estela que abraza, que une, que habla de convivencia, de identidad compartida y de belleza cotidiana.
Creada por Bertrand Duchaufour, Sunday Street es una fragancia urbana y sensible, luminosa pero con raíces profundas. Un perfume que observa, interpreta y transforma el movimiento humano en emoción olfativa.
La ciudad respira, tú la sientes.
Un instante cotidiano convertido en arte.




