150.00€
Envíos gratis a partir de 50 euros
Recíbelo en 48-72 horas
Muestras gratis con tu pedido
Envuelto para regalo
Lorenzo Villoresi Mare Nostrum Teti es una fragancia fresca, luminosa y alegre inspirada en Teti, divinidad del mar y ninfa de las aguas. Una figura de belleza eterna que juega entre las olas, con el cabello adornado de flores desconocidas y rodeada por una naturaleza exuberante repleta de frutos de todos los colores. Una imagen casi mitológica que Villoresi transforma en un perfume floral y afrutado lleno de luz.
La apertura es fresca, jugosa y chispeante. El melocotón se mezcla con grosella negra, frambuesa y mora, creando un acorde de frutos maduros equilibrado por suaves matices cítricos y verdes. Una combinación vibrante que transmite inmediatamente una sensación de naturaleza luminosa y despreocupada.
En el corazón, la composición se vuelve más floral. La magnolia y el lirio de los valles se funden con un bouquet de flores blancas, mientras la grosella mantiene presente esa faceta afrutada y ligeramente ácida que aporta frescura y dinamismo.
El fondo prolonga la suavidad del melocotón y lo envuelve con jazmín, mimosa y flor de azahar. Las flores adquieren aquí una textura más cálida y envolvente, dejando sobre la piel una estela delicada, luminosa y naturalmente sensual.
TETI es una interpretación alegre y colorida del Mediterráneo, donde flores y frutas se entrelazan con una frescura casi acuática. Una fragancia radiante y vital que captura esa sensación de libertad de una mañana de verano junto al mar.
Fresco, floral y deliciosamente afrutado.
El aroma de una ninfa entre las olas, coronada de flores y rodeada de frutos bajo el sol del Mediterráneo.
Salida: melocotón, grosella negra, frambuesa, mora, suaves notas cítricas y matices verdes
Corazón: magnolia, lirio de los valles, flores blancas y grosella
Fondo: melocotón, jazmín, mimosa y flor de azahar
Lorenzo Villoresi empezó a hacer perfumes casi por accidente. Estudiaba filosofía en Florencia y viajaba con frecuencia a Oriente Medio, de donde volvía con especias, resinas y maderas que acabaron convirtiéndose en sus primeras mezclas. A principios de los años 80 creó algunas fragancias por encargo para amigos y conocidos, y en 1990 abrió su casa de perfumes al público. Hoy trabaja desde su taller en el Palazzo Villoresi, en la orilla del Arno, donde la familia lleva viviendo generaciones.
Su perfumería tiene mucho de la Florencia antigua, la de los boticarios y los mercaderes de especias que abastecían a la corte de los Médici. Villoresi mezcla materias primas traídas de lejos con plantas de la Toscana, y el resultado son perfumes con una identidad muy mediterránea: cálidos, especiados, a veces empolvados, siempre elegantes. En 2006 recibió el Prix François Coty, uno de los reconocimientos más importantes que puede recibir un perfumista, y fue el primer italiano en conseguirlo.
Su perfume más famoso es Teint de Neige, que huele a polvos de tocador, a piel limpia y a flores suaves, y que mucha gente asocia con la cosmética de sus abuelas. Pero la casa tiene mucho más recorrido. Dilmun toma el nombre de una antigua civilización del golfo Pérsico y mezcla cítricos, azahar y especias. Patchouli es una de las lecturas más elegantes que existen de esta materia prima, terrosa y cálida sin resultar pesada. Musk envuelve la piel con un almizcle suave y limpio, y la línea Mare Nostrum lleva el Mediterráneo al frasco: hierbas aromáticas y aire de mar en el original, y un giro más afrutado y floral en Teti, inspirada en la diosa griega del mar.



