La salida se abre verde y especiada, con el carácter vibrante del geranio, las semillas de zanahoria y notas aromáticas que aportan una frescura inesperada, casi luminosa. Pronto emerge el corazón, donde el perfume adquiere textura y profundidad: un acorde de cuero construido con resinas y maderas, acompañado de jazmín y la riqueza cálida del laúdano, evoca la piel curtida por el sol y la elegancia ruda del oeste.
El fondo es envolvente y persistente. Mirra, cedro, sándalo, vetiver y tonka crean una base amaderada, ligeramente ahumada y suavemente dulce, que permanece como un recuerdo en la piel mucho después de que el fuego se haya apagado.
Una fragancia rica en capas, compleja y auténtica. No es un simple cuero: es una historia contada con humo, madera y horizonte infinito.
El espíritu libre convertido en aroma.
Polvo, cuero y fuego bajo un cielo sin límites.






