La salida es brillante y vibrante. La bergamota italiana aporta un destello cítrico refrescante que se combina con los brotes de cassis y las notas verdes, creando una apertura fresca y ligeramente afrutada que despierta los sentidos.
En el corazón, la fragancia revela una elegancia mediterránea sutil. El petit grain, el neroli y el jazmín se entrelazan en un acorde floral luminoso y delicado que aporta sofisticación y ligereza.
El fondo aporta profundidad y equilibrio. El cedro, el ámbar y el vetiver de Haití construyen una base cálida y refinada que prolonga la frescura inicial con una estela suave y elegante.
Santorini es una fragancia que invita a soñar con tardes doradas frente al mar y noches románticas bajo un cielo estrellado.
Cítrica, luminosa y delicadamente floral.
Un perfume que captura el romance eterno del Mediterráneo.





